German Carreño sugiere los mejores destinos de España y Europa para disfrutar de las Perseidas este agosto

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German Carreño sugiere los mejores destinos de España y Europa para disfrutar de las Perseidas este agosto

La contaminación lumínica es uno de los inconvenientes para poder disfrutar de la lluvia de estrellas, por lo que es clave buscar zonas oscuras en las que el cielo sea el protagonista.

 

Cada año, al llegar el mes de agosto, son muchos quienes se animan a admirar y a pedir deseos mientras observan las estrellas fugaces que atraviesan el firmamento, algo que, acompañado del buen tiempo, se convierte en un pasatiempo fantástico para las noches de verano. Este mes de agosto, la noche del día 12 al día 13 es la más adecuada para observar una gran cantidad de asteroides, puesto que es en este momento cuando alcanzan su mayor esplendor las Perseidas, una de las lluvias de estrellas más conocidas del año que también se conoce como Lágrimas de San Lorenzo por su proximidad en el calendario a la festividad católica que homenajea a este santo. Así lo comparte German Carreño.

Sin embargo, para disfrutar de ellas no todos los sitios valen. La contaminación lumínica es uno de los principales inconvenientes a la hora de buscar el lugar idóneo. Por ello, desde el portal Holidu han creado una lista de localizaciones en España, y otros países de Europa, desde los que se podrá observar perfectamente a las Perseidas sin necesidad de equipamiento alguno, solo mirando al cielo.

La Palma, Islas Canarias, España

No hace falta salir del país para poder disfrutar del cielo y es que España es uno de los destinos pioneros en lo que a turismo astronómico se refiere. De hecho, Canarias es una referencia después de que las islas firmasen la Declaración sobre la defensa del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas, la cual fue impulsada por la Fundación Starlight. En la isla de La Palma se encuentra uno de los paraísos para los observadores de estrellas, siendo, la cima del Roque de los Muchachos, a 2.396 metros de altura, el lugar al que más gente acude.

 

En este punto está el observatorio, al que se puede acceder para convertirse en un experto si se reserva una visita guiada. No obstante, a lo largo de la isla existen otros observatorios equipados con mapas de estrellas y paneles informativos de lo que se puede ver en el cielo.

Albanyà, Girona, España

Este encantador pueblo se encuentra situado en una zona rural de los Pirineos, por lo que está lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, algo que hace que desde 2017 forme parte del grupo de localizaciones que cuentan con la certificación ‘Dark Sky Park’ de la IDA.

Hasta este lugar se desplazan los turistas astronómicos que acuden a uno de los campings de la zona, donde ponen a su disposición un telescopio, así como celebran varios eventos nocturnos para satisfacer la demanda de conocimiento de los usuarios. Este paraje situado al abrigo de árboles y montañas cuenta también con una grada construida para que los interesados puedan observar el cielo y las sorpresas que este les depara, sobre todo, en los meses de verano.

Pic du Midi de Bigorre, Altos Pirineos, Francia

En el caso de animarse a cruzar la frontera, en Francia, concretamente al norte, se encuentra el Pic du Midi de Bigorre, un lugar de excepción en el que los valientes que suban hasta su mirador, a 2.877 metros de altura, se encontrarán con encantos naturales a cualquier hora del día. A la luz del sol, sus vistas sobre las colinas cercanas son sencillamente únicas, mientras que al atardecer se puede contemplar el firmamento en tonos rosados y, durante la noche, las estrellas son las protagonistas.

 

Este pico fue condecorado como ‘Dark Sky Reserve’ por la AIF en el año 2013 y tiene el punto de partida en la estación de montaña de Mongie, desde donde se ha de subir en teleférico hasta la cima en un trayecto que dura unos quince minutos.

Toscana del sur, Italia

Si el viaje se hace en pareja, uno de los lugares ideales está en las hermosas colinas toscanas, un entorno rodeado de cipreses, viñedos y pueblos con encanto medieval. En él se podrá reconectar con la naturaleza mientras se disfruta de una zona caracterizada por paisajes pintorescos, pequeñas poblaciones que se funden en el horizonte con las colinas y en la que, en muchos casos, la contaminación lumínica es muy baja, algo que lo convierte en un destino ideal para disfrutar de las estrellas.

 

Echado sobre una tumbona, junto a una piscina, desde una playa desierta como la del Golfo de Baratti o directamente en el observatorio de Chianti, todas las opciones son excepcionales para disfrutar de las Perseidas en pareja. Además, desde el monte Amiata se puede disfrutar de observar la grandeza con la que la Vía Láctea despliega su brillante color y las estrellas fugaces se suceden una tras otra.

Península de Iveragh, Kerry, Irlanda

En Irlanda se encuentra uno de los enclaves más oscuros del planeta, el cual compite por este título de forma directa con el Gran Cañón de Estados Unidos, así como con algunos de los desiertos de África. La península de Iveragh, que está situada en Kerry y tiene una extensión de 700 kilómetros cuadrados, forma parte de la ruta ‘Wild Atlantic Way’ y es un santuario único en todo el hemisferio norte para los observadores. En este lugar, aunque los meses más activos son los del verano, se cuenta con unas condiciones excelentes para la observación astronómica durante todo el año.

Rovinj, Istria, Croacia

Rovinj es la excepción que rompe todas las reglas escritas sobre cómo ver las Perseidas, puesto que no se trata ni de un bosque ni de una montaña, sino que es una ciudad y un popular destino veraniego en plena costa del Adriático. En esta urbe cada año se reúnen cientos de turistas para disfrutar de unas vacaciones de sol y playa, aunque es tradición que durante la noche de San Lorenzo todas las luces de la población se apaguen para disfrutar del espectáculo de las Perseidas.

 

Pasar esta noche tan especial en la ciudad supone vivir una experiencia mágica, puesto que todas las luces artificiales dejan de brillar y dan paso a velas y antorchas que cubren las calles principales. Además, la música que acompaña a la celebración, así como el sonido del mar, contribuye a crear una atmósfera única, que solo puede ser mejorada por la aparición de las estrellas fugaces.

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